Ideas que valen una pausa

He revisado mi teléfono varias veces antes de escribir esto.

De hecho acabo de volver a hacerlo.

Es extraño.

A veces ni siquiera quiero ver algo.
Solo desbloqueo la pantalla por reflejo. Como si mi mente necesitara mantenerse ocupada constantemente.

Y supongo que no soy el único.

Durante el día casi nunca hay silencio real.

Hay ruido de coches.
Música.
Videos.
Podcast.
Notificaciones.
Conversaciones.

Y luego está el otro ruido.

El interno.

Pensamientos repetitivos.
Pendientes.
Ideas.
Preocupaciones.
Escenarios imaginarios.
Conversaciones que nunca ocurrieron pero que seguimos ensayando mentalmente.

A veces parece que vivimos permanentemente acompañados por algo hablando dentro de nosotros.

Y creo que por eso el silencio incomoda tanto.

Porque cuando finalmente aparece… también aparecemos nosotros.

Sin distracciones.
Sin ruido.
Sin algo ocupando cada espacio vacío.

Y honestamente, no sé si estamos muy acostumbrados a eso.

Tal vez por eso todos usamos máscaras.

No necesariamente porque seamos falsos.

A veces una máscara solo es una forma de adaptarse.
De protegerse.
De encajar.
De sobrevivir ciertas etapas.

Hay máscaras para trabajar.
Para convivir.
Para parecer fuertes.
Para no decepcionar a nadie.
Para esconder miedo detrás de sarcasmo, productividad o distracción constante.

Y lo más extraño es que uno puede acostumbrarse tanto a ciertas versiones de sí mismo que termina confundiéndolas con su personalidad.

Supongo que crecer también tiene algo de eso.

Empezar a preguntarte qué cosas realmente elegiste tú… y cuáles solo aprendiste a hacer para sobrevivir mejor al ruido.

Porque el ruido no siempre llega en forma de caos.

A veces se parece a vivir distraído todo el tiempo.

Abrir aplicaciones sin pensar.
Poner música para no estar solo contigo.
Necesitar videos para comer.
No poder caminar sin audífonos.
Sentir ansiedad cuando por fin no hay nada pendiente.

Como si quedarse quieto fuera una pérdida de tiempo.

Y quizá por eso internet terminó lleno de personajes.

Todos intentando verse seguros.
Interesantes.
Correctos.
Invencibles.

Demasiada gente reaccionando todo el tiempo.

Supongo que este sitio existe un poco en contra de eso.

Se llama La máscara y el silencio porque a veces hace falta una máscara para observar con más honestidad… y un poco de silencio para pensar antes de hablar.

No para dar respuestas definitivas.

Solo para detenerme un momento antes de reaccionar.

Observar un poco mejor.

Pensar un poco más lento.

Porque quizá algunas ideas todavía valen eso:

Una pausa.